El ajo (Allium sativum) no es solo un condimento culinario, sino un verdadero tesoro de la medicina natural. Desde tiempos antiguos ha sido usado como antibiótico, antiparasitario y fortalecedor del sistema inmune. Hoy sabemos que sus compuestos activos, como la alicina y los tiosulfinatos, le permiten combatir 14 tipos de bacterias y al menos 13 tipos de infecciones comunes en el ser humano.
Muchos testimonios de personas en todo el mundo han confirmado que el ajo puede curar resfriados, infecciones de la piel, problemas digestivos y hasta controlar la presión arterial. Su eficacia ha sido tan notable que algunos médicos lo recomiendan como complemento a tratamientos convencionales.
14 tipos de bacterias que el ajo ayuda a combatir
Estudios científicos han demostrado que el ajo tiene efectos antibacterianos frente a microorganismos peligrosos. Entre las bacterias que puede neutralizar están:
- Escherichia coli – causante de diarreas.
- Staphylococcus aureus – responsable de infecciones cutáneas.
- Salmonella enterica – asociada a intoxicaciones alimentarias.
- Helicobacter pylori – vinculada a úlceras gástricas.
- Klebsiella pneumoniae – causante de neumonías.
- Mycobacterium tuberculosis – bacteria de la tuberculosis.
- Pseudomonas aeruginosa – resistente a muchos antibióticos.
- Bacillus subtilis – bacterias intestinales dañinas.
- Clostridium perfringens – causante de intoxicaciones alimentarias.
- Proteus mirabilis – responsable de infecciones urinarias.
- Shigella flexneri – produce disentería.
- Listeria monocytogenes – infecciones en alimentos.
- Vibrio cholerae – bacteria del cólera.
- Streptococcus pneumoniae – causante de neumonía y sinusitis.
13 tipos de infecciones que puede tratar el ajo
El ajo también es reconocido por su acción en infecciones comunes:
- Infecciones respiratorias (gripe, tos, bronquitis).
- Sinusitis.
- Faringitis y dolor de garganta.
- Infecciones intestinales.
- Parásitos intestinales.
- Infecciones urinarias.
- Cistitis.
- Infecciones por hongos (candidiasis).
- Pie de atleta.
- Infecciones en heridas.
- Infecciones bucales (caries, encías).
- Otitis (infección de oído).
- Infecciones en la piel por bacterias.
Receta 1: Ajo crudo para bacterias intestinales y parásitos
Ingredientes
- 1 diente de ajo fresco
- 1 vaso de agua
Modo de consumo
- Tritura un diente de ajo y tómalo en ayunas con agua.
- Hazlo por 10 días seguidos.
Personas con problemas de diarreas frecuentes o parásitos intestinales han reportado mejorías notables en pocos días.
Receta 2: Té de ajo con limón y miel contra infecciones respiratorias
Ingredientes
- 2 dientes de ajo machacados
- 1 taza de agua
- Jugo de ½ limón
- 1 cucharadita de miel
Preparación y consumo
- Hierve el agua y añade los ajos.
- Deja reposar 5 minutos y agrega el limón y la miel.
- Beber 2 veces al día por 7 días.
Alivia bronquitis, tos persistente y gripes. Muchos lo usan en temporada de frío con gran éxito.
Receta 3: Aceite de ajo para infecciones de piel y hongos
Ingredientes
- 5 dientes de ajo
- ½ taza de aceite de oliva
Preparación y consumo
- Tritura los ajos y colócalos en el aceite.
- Deja macerar 5 días en un frasco oscuro.
- Aplica sobre la piel afectada por hongos o heridas infectadas.
Personas con pie de atleta o infecciones cutáneas han confirmado su eficacia tras pocos días de uso.
Receta 4: Jarabe de ajo y miel contra infecciones de garganta
Ingredientes
- 10 dientes de ajo triturados
- ½ taza de miel pura
Preparación y consumo
- Mezcla ambos en un frasco de vidrio.
- Deja reposar 3 días.
- Tomar 1 cucharada 3 veces al día.
Calma el dolor de garganta, mejora la voz y desinfecta vías respiratorias.
Receta 5: Tintura de ajo para infecciones urinarias
Ingredientes
- 10 dientes de ajo
- 1 taza de alcohol de 70°
Preparación y consumo
- Macerar los ajos en alcohol por 10 días.
- Colar y guardar en frasco oscuro.
- Tomar 15 gotas diluidas en agua, 2 veces al día por 10 días.
Personas con cistitis recurrente han notado una reducción de síntomas y mejoría general.
Propiedades del ajo (en recuadro)
- Antibacteriano: elimina E. coli, Salmonella, H. pylori y más.
- Antiviral: protege contra resfriados y gripe.
- Antifúngico: combate cándida y hongos en la piel.
- Antiparasitario: eficaz contra lombrices intestinales.
- Antiinflamatorio: reduce hinchazón y dolores.
- Cardioprotector: regula presión arterial y colesterol.
- Hipoglucemiante: ayuda a controlar el azúcar.
- Desintoxicante: limpia hígado y riñones.
- Cicatrizante: favorece la curación de heridas.
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